Viktor se presenta en La encrucijada de la consciencia como un agente de élite de la Fuerza de Protección Global Humana. Disciplinado hasta la obsesión, rehúsa cualquier mejora artificial: ni implantes, ni prótesis, ni concesiones a la biotecnología. Para él, solo el cuerpo humano, entrenado hasta el límite, es digno de confianza. Esa convicción lo convierte en un símbolo extremo de la defensa de lo biológico frente a los simbiontes .
Su rigidez lo lleva a convertirse en protagonista involuntario del colapso, encendiendo la chispa de la fractura social. A partir de entonces, su nombre queda asociado al inicio de la guerra abierta entre humanos y simbiontes. Más tarde, su fanatismo lo arrastra a alianzas secretas con Renata y Orión.
Viktor encarna el reverso oscuro de la resistencia humana: no la lucha por sobrevivir, sino el odio visceral que se niega a aceptar cualquier transformación.