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Sello Maestría

¡Máquinas y memorias: El despertar de los recuerdos ha sido galardonado con el prestigioso Sello Maestría!

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De NEO34 a NEO, el primer robot doméstico

John examinó más detenidamente a NEO34, que permanecía inmóvil mientras su familia continuaba el intercambio de cortesías. Algo en su construcción le gritaba «evolución», pero de una forma completamente diferente a lo que había conocido. Este robot no buscaba imitar la naturaleza humana, sino más bien trascenderla… de alguna forma.
NEO34 representaba la fusión perfecta entre estética y eficiencia, una obra maestra de la ingeniería robótica adaptada a un ambiente extraterrestre. La coraza que le cubría era de una aleación que, a juzgar por su lustre y calidad, había sido diseñada para soportar las condiciones más extremas. Aquel material parecía vivir y respirar, casi como una piel, pero estaba claro que era mucho más duro que cualquier armadura terrestre.

En ese momento, NEO34 se giró ligeramente y sus lentes se ajustaron, enfocándose en John. Aunque no podía estar seguro, John tuvo la sensación de que, de alguna manera, el robot también lo estaba estudiando. Se preguntó qué pensamientos, si es que podían llamarse así, estarían cruzando la red neuronal artificial que, seguramente, constituiría el cerebro de esta máquina tan singular.

En El despertar de los recuerdos, NEO34 aparece como un símbolo de una nueva evolución de la tecnología, distinta a la de la Tierra. Una máquina diseñada no solo para ejecutar tareas, sino para percibir, interpretar y evolucionar.

Hace unos días, el mundo real ha dado un paso sorprendente: NEO, el robot doméstico de la empresa 1X Technologies ha llegado al mercado como el primer humanoide funcional pensado para hogares reales.

No se trata de un prototipo de laboratorio, sino de una máquina bípedo-humanoide capaz de reconocer objetos, aprender de su entorno y mantener conversaciones contextuales gracias a la integración de modelos de lenguaje y visión artificial.
Mide 1,68 metros, pesa 30 kilos y puede levantar hasta 70 sin perder equilibrio. Su sistema de tendones artificiales (“Tendon Drive”) le permite moverse con la suavidad de un ser humano. Todo ello con un nivel de ruido inferior al de un frigorífico moderno.

En cierto modo, la promesa de NEO34 empieza a cumplirse. En Máquinas y memorias, los robots evolucionan de simples herramientas a entidades conscientes, capaces de recordar, aprender y tomar decisiones morales. En la vida real, todavía estamos lejos de eso… pero cada nuevo avance se acerca peligrosamente a aquellas páginas.

¿Hasta dónde queremos que piensen las máquinas?
NEO no es un ser consciente, pero habla, ve y aprende dentro de nuestros hogares. Es un nodo más en la red digital que nos rodea y con ello surgen las mismas dudas que la saga plantea: la memoria, la identidad, la privacidad, la ética.

En Máquinas y memorias, los personajes luchan por mantener su humanidad en un mundo gobernado por inteligencias híbridas. ¿Qué nos definirá cuando las máquinas que imaginamos comiencen a observarnos desde el otro lado del espejo?