Larson, introducido levemente en El despertar de los recuerdos, emerge con fuerza en La encrucijada de la consciencia como una de las nuevas figuras centrales del Consejo Internacional de Recuperación Global. Tras años de servicio en la Fuerza de Protección Global Humana, es ascendido públicamente a miembro líder del Consejo, en reconocimiento a su integridad y valentía en la búsqueda de la verdad.
Su papel se consolida en la Sala de Estrategia y en las sesiones extraordinarias del Consejo, donde se enfrenta a dilemas que marcan el rumbo de la humanidad. Larson es directo, pragmático y sin rodeos: alerta sobre el crecimiento de los simbiontes radicales, denuncia infiltraciones cognitivas y exige respuestas firmes.
Aunque no tiene el aura carismática de Emma ni la brillantez técnica de Hiro, Larson aporta el temple operativo y la disciplina procedimental que mantiene al Consejo cohesionado en los momentos más críticos. Es la voz que recuerda la urgencia de actuar cuando la política titubea y el peso de su palabra recae en la claridad con la que expone los riesgos.